Divorcio a la Española. Por R.C.Ciarra
No… no aguanto más. Aunque sea por teléfono pero he de acabar con esta relación que va a terminar haciéndome daño… Y no siempre fue así…
Aún recuerdo los primeros tiempos… ¡hace tanto de aquéllo! Me llamabas una y otra vez, a todas horas. Me ofrecías un mundo feliz, cosas únicas por ser yo quien era hasta que…. firmé…
¡Cuántas veces me he arrepentido! Si no hubiese firmado tan a la ligera, aún estaría recibiendo, una tras otra, promesas de un mundo mejor, feliz, de color de rosa pero… una vez que estampé mi firma, todo empezó a cambiar entre nosotros.
No me llegaban tus lisonjas. Ya no menudeaban tanto sus llamadas. A veces, sentía que las que de forma tan escasa recibía no eran más que formalidades, no escondían deseo, que tan sólo te limitabas a constatar que seguía ahí, perteneciéndote.
Miraba sus cartas, que si bien llegaban puntualmente cada mes, no estaban trufadas de palabras cariñosas sino más bien… rezumaban indiferencia. Sólo el interés parecía unirnos…
Ahora viene lo peor: explicarle por qué ya todo acabó entre nosotros. He encontrado algo infinitamente mejor… Me llamarás egoísta y me acusarás de que existe un tercero que se interpone en nuestra relación, que todo se acaba por su culpa.
Pese a todo, sé que me costará mucho acabar con todo esto después de tantos años pero lo tengo decidido. Me dirás que me engaña con sus promesas (como antes lo fui por las tuyas) y además, seguro que me vuelves a prometer todo lo habido y por haber con tal de no finiquitar lo nuestro… me prometerás incluso cambiar pero no hay marcha atrás. No. Lo he decidido. Aunque me duela. Aunque me deje la piel por el camino. Aunque no me quieras entender, aunque a ti también te duela un poquito… ¡¡Adiós, Movistar!! Te dejo por Vodafone.

