El uso de los servicios públicos

R.C. Ciarra
Un juez de Huelva, ha archivado una denuncia contra un Rey Mago por el caramelazo que sufrió una vecina durante una cabalgata, argumentando además una posible falta de jurisdicción para poder juzgarlo porque desconoce la nacionalidad del denunciado. Además, considera que la persona denunciada no sea en realidad el propio Rey Mago Baltasar, sino otra persona, pues “alguna duda puede suscitar a este respecto la denuncia cuando, tras resaltar en letra de gran tamaño y negrita que se dirige la acción penal contra el Rey Mago Baltasar, indica que se refiere a la persona que representaba al mismo en la cabalgata”. Asimismo, expresa el juez sus dudas sobre una posible falta de jurisdicción y de competencia, pues de no existir dudas en que el denunciado fuera el propio Rey Baltasar, podría darse un supuesto de inmunidad de jurisdicción debiendo “determinarse la nacionalidad de su Majestad, pues siendo notorio que procede de Oriente, hace más de dos mil años que no se resuelve la polémica en torno a su verdadero país de origen”
Resulta la noticia simpática si no fuese porque un funcionario público (un juez) ha debido gastar su tiempo (tiempo pagado por la sufrida ciudadanía) en resolver una denuncia contra el Rey Baltasar, cuando todo el mundo sabe que los Reyes son los padres (de hecho, el Príncipe Felipe está seguro de ello desde su más tierna infancia). Ésos, los suegros de la escuálida Letizia, sí que son funcionarios bien pagados pero eso es otro tema…
A lo que iba, que muy-mejor-amiga-Paula-Puerta dice que divago. Ahora bien, no sé cuál de las dos acepciones de divagar si “Separarse del asunto de que se trata” o si a “Hablar o escribir sin concierto ni propósito fijo y determinado”… intuyo que divago al cuadrado… a no ser que me acuse de ejercer la vagancia…
A lo que iba. Es normal que los servicios públicos no funcionen como deben si los funcionarios, en lugar de dedicarse a lo que deben dedicarse (en el caso de la judicatura, juzgar y hacer ejecutar lo juzgado) deben ocupar su tiempo a atender chorradas como la señora que, por un caramelazo en el ojo, no se le ocurre otra cosa que denunciar al Rey Baltasar. Pero es que, además… ha debido haber otro funcionario/a que ha recogido la demanda y le ha dado trámite, un/a juez/a lo ha turnado a reparto, otros/as funcionarios/as que han montado el expediente, un/a secretario/a judicial que ha asistido a la vista y ha hecho el acta, un/a funcionario/a ha debido girar las oportunas comunicaciones postales a lo largo del proceso…
Seguro que si a la señora del caramelo se le repercutiese el coste originado por tamaña sandez, se hubiera pensado seriamente lo de interponer la demanda… o no, porque la notoriedad que ha alcanzado en la peluquería del barrio y en el supermercado, no se la quita nadie.
A no ser que, este año, alguien demande a Papa Noël por incumplimiento de contrato al no haber dejado al pie del árbol de Navidad doméstico todo el contenido de la carta convenientemente depositada en el correspondiente buzón del centro comercial de referencia.






